AFM, artículo de Toni Losantos

 

Una fotografía de ese día facilitada por Toni Losantos: Patricia y Cristina con A. F. Molina.

AFM
  
Mediado su penúltimo febrero, el de 2004, vino a Teruel, en misión patafísica y postista, el arrumbado poeta Antonio Fernández Molina. La visita formaba parte del programa Invitación a la Lectura, que trajinaba Ramón Acín. La cabeza de Ramón Acín parecía una bóveda celeste en la que titilaban constelaciones de escritores. AFM era un cometa con capa y sombrero.
  Salimos a recibirlo a la estación. Bajó al andén cual patricio de otra centuria, quizá de la misma en la que se tendió aquella vía tan ansiada entonces por los regeneracionistas y tan titubeante todavía hoy. Cualquier ideal ferroviario suena en Teruel extraño y fantástico.
  Sus versos y sus prosas, sus piezas de teatro mínimo, incendiados de iluminaciones, despertaron la creatividad de los bachilleres, que echaron la mañana emulando al maestro, espero que admirando su radical singularidad. Luego él se volvió a la guarida zaragozana –donde seguiría coleccionando audacias, apuros e incomprensiones– y el instituto recuperó la paz estabulada de todos los días. Fue solo una mañana. AFM quebró la rutina, la nuestra y la suya.
  Vuelvo a esto –a menudo las gratas vivencias de aquel encuentro me roen la memoria– porque hace un par de sábados la sección de José Luis Melero en «Artes&Letras» traía una documentada y trémula «añoranza» del manchego. Lamentaba Melero «no haberlo frecuentado más». Desde la distancia –y desde otra perspectiva– me aplico yo este curso a la fugacidad de todo. En las fotos de entonces –justo a un año y un mes de su fallecimiento– el genio es perfectamente identificable, pero ya casi no reconozco ni los rostros ni los nombres de aquel alumnado adolescente, que hoy rondará la cuarentena y ojalá recuerde el gozoso, delirante y encorbatado parnaso que montamos.
  Acudió AFM con Josefa, su mujer, que parecía una deidad tranquila en medio del desbarajuste de aulas trasformadas y estros efímeros. Malhumorado, un compañero de otra asignatura nos espetó un sarcasmo: «yo creía que la literatura era otra cosa». Pero Josefa dijo: «hoy Antonio está donde quiere estar, como metido en un poema». Un poema memorable.

Artículo de Toni Losantos publicado en Heraldo de Aragón el domingo 22 de febrero de 2026.


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