Antonio Fernández Molina: El artista total y su huella en Guadalajara





El texto de Antonio Herrera Casado define a Fernández Molina como un «artista total». Aunque nacido en la Mancha y fallecido en Aragón, su vinculación con la Alcarria resulta fundamental para comprender el despliegue de su creatividad. El cronista evoca con precisión los años comprendidos entre 1951 y 1959, período en el que el creador residió en Guadalajara.

Durante esa década, Fernández Molina dinamizó de forma decisiva la vida cultural de la ciudad. Fue pieza clave en la fundación y desarrollo de la mítica Revista Doña Endrina, y aglutinó a su alrededor a un destacado grupo de creadores y literatos vinculados a la vanguardia y al postismo, entre los que se encontraban:

  • José Antonio Suárez de Puga

  • Miguel Lezcano

  • Alejandro Ortiz Novacerrada

  • José de Juan-García

  • José Luis Aguado

  • Antonio Leyva

Este núcleo intelectual aportó un aire renovador y una heterodoxia artística que marcó un hito en la Guadalajara de mediados del siglo XX.

El universo plástico: Postismo y la obsesión por los peces

El artículo detalla la visita del cronista a la sala grande del Museo Municipal Francisco Sobrino de Guadalajara, donde entre los meses de enero y febrero de 2026 se exhibió la muestra antológica «Vanguardia desde la aldea». En este espacio, rodeado por las propuestas estéticas de Fernández Molina —adscritas al postismo, el surrealismo y el realismo mágico—, Herrera Casado resalta la vibración de los colores y la singularidad de sus mensajes iconográficos.

Un aspecto central del análisis es la recurrente aparición de la figura del pez en la pintura de Fernández Molina. El propio artista explicaba en vida el origen de esta fijación, remontándose a una vivencia de su niñez:

«Me sacaron de un estanque de mi pueblo natal, donde me había metido a coger peces, para sacarlos de su elemento y ponerlos en otros lugares. Pero siempre que he pintado un pez en un cuadro, me ha estado viniendo a las mentes esa canción que de pequeños cantábamos: ahora que vamos despacio / vamos a contar mentiras...».

Esta anécdota desvela el sustrato lúdico, infantil y profundamente poético que subyace en toda su producción plástica, donde el pez transita libremente de la realidad al lienzo, a menudo descontextualizado o transformado.

Dos joyas bibliográficas recuperadas

Herrera Casado detalla en su texto dos publicaciones esenciales para adentrarse en el imaginario de Fernández Molina:

1. Vanguardia desde la aldea

Catálogo editado con motivo de la referida exposición en el Museo Sobrino. Se trata de un volumen que documenta y analiza su obra pictórica y gráfica, sirviendo como testimonio de la vigencia de su legado en el año 2026.

2. Viva mi pueblo

Un singular libro de dibujos, descrito por el cronista como un objeto de notable belleza formal:

  • Edición: A cargo del sello valenciano Media Vaca.

  • Formato: Encuadernado en papel casi cartón, a cuatro cromías, con unas dimensiones de .

  • Contenido: Consta de 144 páginas donde se entrelazan letras grandes, aforismos, sentencias, poemas breves y dibujos realizados a lápiz y tintas. Entre las líneas citadas por el cronista destaca la poética declaración: «Yo salí de mi pueblo a ver el mundo... ¡y el mundo estaba en mi pueblo!».

El reconocimiento de sus contemporáneos

La crónica concluye repasando la huella humana que dejó Fernández Molina, caracterizado por una personalidad desbordante y empática. Se recogen testimonios y valoraciones de grandes figuras de las letras españolas que coincidieron con él, tales como:

  • Camilo José Cela: Con quien colaboró estrechamente en Mallorca en la redacción de la prestigiosa revista Papeles de Son Armadans.

  • José Hierro: Quien afirmó con agudeza que «Antonio Fernández Molina es un pintor realista. Lo que sucede es que la realidad que refleja no es la que todos conocemos».

  • Edmundo de Ory: El cofundador del postismo, que definió al autor como un ser «ensimismándose en sus quiméricos y monstruosos cuentos de hadas».

  • Fernando Arrabal: De quien se reproduce un emotivo poema escrito en 2005 a raíz del fallecimiento del artista, cuyos versos finales exclaman: «¡Pronto serás planeta y firmamento / hombre de oro y de hierba. / No conduzcas demasiado deprisa en la eternidad».

Esta aportación en las páginas de Nueva Alcarria constata que la memoria de Antonio Fernández Molina permanece plenamente viva, consolidando su estatus como un referente indispensable de la vanguardia literaria y artística de nuestro país.


Puede leer el artículo en el siguiente enlace:

https://nuevaalcarria.com/articulos/antonio-fernandez-molina

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